Olguita siempre cocinó como si no hubiera mañana. Sus recetas son también su biografía: sencillas, contundentes, hechas con lo que había y con todo el cariño del mundo. La mesa siempre fue el centro de su mundo — desde la llariega de Aguanes hasta el comedor de Gijón.
Bollinos
«Con Samira hacemos estos siempre que viene. Le gusta mucho meter las manos en la masa.»
Los bollinos son uno de los dulces más queridos de Olguita. No son de maíz — llevan nata, huevo y azúcar, y se forman a mano antes de bañarlos en azúcar y hornearlos hasta que quedan dorados. La receta viene de generaciones atrás, y hoy Samira la aprende con las manos en la masa, igual que Olguita aprendió de su madre Justa.
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Fabada Asturiana
«La fabada se hace con paciencia. No se puede apurar.»
La fabada de Olguita se hace con fabas asturianas de las gordas, lacón, tocino, morcilla y chorizo asturiano. Se pone todo junto desde el principio, se lleva a hervir y se baja inmediatamente al mínimo. Tres horas largas de cocción lenta, sin prisa y sin borbotones. El secreto, dice ella, es el agua fría si hay que añadir — el agua caliente rompe las fabas. El resultado no necesita más presentación.
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Maravillas
«Receta de mi madre, Justa. Salen muy buenas, ¡eh!»
Las maravillas son las rosquillas de carnaval y de Santa Olaya, la fiesta grande de Aguanes. La receta de Justa tiene una regla mágica que Olguita repite de memoria: por cada huevo, dos cucharadas de aceite y dos de azúcar. Con eso y harina suficiente se hace una masa suave, se forman las roscas y se fríen o se hornean hasta que quedan doradas. Salen igual de buenas de las dos maneras, asegura ella.
La receta completa, con las proporciones exactas y las notas de Olguita, está en el libro. Adquirir el libro →
Estas recetas han pasado de generación en generación.
De las manos de Justa a las de Olguita, y de las de Olguita a las de Tamara y Samira.
Ahora son tuyas también.