Samuel Linares
Samuel Linares nació y creció en El Llano, el mismo barrio gijonés donde su madre, Olguita, construyó su vida al volver de Suiza. Hijo de emigrantes, nieto de campesinos, aprendió desde pequeño que las cosas importantes no siempre se dicen: se hacen, se aguantan, se demuestran.
A los trece años ganó el Primer Premio en el Certamen Nacional de Acordeón, un logro que marcó su infancia y que guarda como uno de los recuerdos más nítidos de aquella época. La música le enseñó que la disciplina y la emoción no son opuestas.
Hoy trabaja en ciberseguridad industrial a escala global —especializado en la protección de infraestructuras críticas y entornos OT—, viaja, sigue disfrutando del baloncesto y de las caminatas por la montaña, y sigue siendo, sobre todo, el hijo de Olguita.
"Este libro nació de una promesa sencilla: que su historia no se perdiera."
La idea surgió un día en que se dio cuenta de que sabía muy poco sobre la vida de su madre antes de que él llegara al mundo. Que había décadas enteras de experiencias, decisiones y sufrimientos que ella nunca había contado. Que si no lo hacía él, no lo haría nadie.
Así que activó la grabadora en su teléfono móvil, se sentó frente a ella, y empezó a preguntar. Lo que salió de esas conversaciones —horas y horas de relatos, risas, silencios y momentos de emoción— es lo que tienes en las manos.
Olguita leyó cada capítulo. Corrigió lo que estaba mal. Añadió lo que faltaba. Y al final dijo: "Es exactamente como ocurrió." No había mayor validación posible.
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